La tentación tecnológica

Por Jorge Ballario

Existiría una especie de nueva Guerra Fría, pero entre las megaempresas tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial. Estos colosos procuran alcanzar la supremacía. Para ello buscan capturar la atención de las personas, anticipar sus reacciones y gustos, colonizar sus emociones e identidad y convertir al usuario en alguien cada vez más predecible y adicto a sus productos.

Además, el avance exponencial de la IA hace que, mientras una porción creciente de la población pierde su trabajo y se le dificulta hallar un sentido, los tecnócratas contemplen el desmesurado aumento de sus fortunas y de su poder. Esta concentración económica, aparte de ser moralmente cuestionable, constituye una amenaza para la democracia y la sostenibilidad del planeta.

El esquema empresarial para crecer no es nuevo; simplemente aprovecha rasgos que siempre estuvieron presentes en el ser humano. Ya el relato bíblico de Adán y Eva puede leerse como un símbolo anticipatorio de la condición humana. Aquella tentación original constituye una metáfora de la eterna tensión entre el deseo y el límite.

Sobre esa base, las megaempresas despliegan hoy una extraordinaria influencia sobre la cultura global y convierten a sus productos en objetos de permanente seducción. Figuradamente, ocupan el lugar de Eva y nosotros el de Adán. ¿Al igual que ellos, estaremos por quedar fuera del paraíso por no resistir la tentación? Si entendemos a la Tierra como nuestro paraíso, tal vez la respuesta sea afirmativa, ya que sufre una degradación progresiva debido al accionar humano y, en particular, al peso cada vez mayor de los nuevos monarcas globales.

 

 

Fuente:
www.clarin.com
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