Clarín — 18/12/15
Por Jorge Ballario
La política es la ciencia que se ocupa del gobierno de las sociedades humanas, y es también el arte de la negociación para conciliar intereses. A la vez, la palabra “política” se aplica a la actividad de los que gobiernan o aspiran a hacerlo. Paralelamente, la ciencia representa el segmento del saber humano formado por la totalidad de los conocimientos objetivos y verificables. Se distingue por poseer una metodología apropiada a su objeto de estudio y por la capacidad de sistematizar sus saberes. Si un determinado investigador cumple con las reglas de juego metodológicas que la ciencia establece, es muy probable que el resultado final de su investigación sea un saber científico. Si no las cumple, no lo obtendrá. En este caso, nuestro hombre habría saboteado la objetividad científica, debido a que no pudo -o no quiso- renunciar a sus deseos y prejuicios subjetivos.
En la política se da una situación análoga: si un mandatario se encuentra gobernando su país en el marco de reglas institucionales claras y firmes, se halla más propenso a acatarlas con empeño. Por ende, su gestión sería más objetiva y transparente, y sus caprichos y arbitrariedades en la tarea política se reducirían, casi hasta desaparecer.
Por el contrario, ese mismo gobernante, pero con instituciones endebles, podría tentarse o dejarse influenciar por las circunstancias corruptas que suelen proliferar al amparo de ese tipo de estructuras. Yendo más allá, este podría contribuir a desactivar aún más las instituciones existentes para maximizar su rédito político.
Es decir que las potenciales racionalidad y previsibilidad de este político para su gestión habrían sucumbido frente a su desbocada subjetividad. Como ocurría con los prejuicios que desviaban la labor del científico, las ansias de poder y riqueza del político habrían ganado la pulseada.
En este marco de corrupción e impunidad, la ciudadanía se encontraría cada vez más sometida a los caprichos de sus dirigentes. La historia ya dio sobradas pruebas de adónde conduce este camino.
fuente: www.clarin.com