Las diversas muertes

La Capital 16/02/22

Por Jorge Ballerio

En la vida solemos convivir con muchas “muertes”, principalmente figuradas, que acechan en un futuro no muy lejano. Por ejemplo, un joven, cuyo drama es ser viejo y cuenta con 35 años, se imagina con 55 o 60 y siente que es el fin, que morirá el estilo de vida actual, con el que está en forma plena identificado.

Esa muerte metafórica de su vida joven, para él, en ese momento, es casi todo, porque no conoce ni quiere conocer la otra. Paralelamente, una persona de 60 años, o más, que ya descubrió una vida nueva tan buena como la del joven en su momento, ya no le preocupa el final de la juventud porque igual descubrió un mundo y una vida interesantes, pero ahora lo acecha el fantasma de la muerte real, pero con un par de salvedades: ya no le teme como antes, y es bastante posible que pueda vivir varias décadas más todavía.

Sin embargo, él también, como el joven, cuenta con unos 25 años por delante, porque cree que alrededor de los 85 va a estar muy viejo o muerto, y por ende es el final. No obstante, puede que arribe muy bien a esa edad futura, y que descubra allí, una vez más, que puede contar con 20 años más. Es decir que durante la vida hay diferentes finales y todos estrechan el presente. Para mucha gente, durante gran parte de la vida, el umbral futuro no es muy grande, porque casi siempre amenaza en un futuro no tan lejano el final. El final de algo, de algo muy valioso que en ese momento desluce el futuro, como pueden ser la pérdida de la juventud, de circunstancias muy valoradas, de distintas etapas o la pérdida de la vida misma.

 

 

Fuente:
lacapital.com.ar
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