La trampa de la coherencia absoluta

Por Jorge Ballario

La coherencia puede considerarse una necesidad humana, pero muchas personas se obsesionan con ella y ven contradicciones por doquier. Es importante tener en cuenta que existe una base psicológica para la aparente “incoherencia”: la ambivalencia de los sentimientos. Debido a este fenómeno, podemos experimentar emociones encontradas frente a personas, situaciones o cosas.

Podemos ser coherentes, pero solo hasta cierto punto, nunca de manera absoluta. No somos sistemas lógicos basados en algoritmos, como la informática o la inteligencia artificial. Si bien nuestras mentes operan con un componente racional, este se encuentra constantemente influenciado por nuestro mundo afectivo-emocional.

Es imposible alcanzar la coherencia en el sentido en que algunos la exigen. En nuestra época, es razonable sospechar que detrás de esta exigencia existe un componente ideológico promovido por las grandes empresas tecnológicas. No parece casualidad que les convenga que los individuos se esfuercen en actuar de ese modo. Al perseguir un ideal de coherencia rígido, las personas terminan fragmentando su pensamiento, cuadriculando la realidad y relacionando sus aspectos solo desde una lógica estricta. Este tipo de funcionamiento es nocivo, pues representa la antítesis de la creatividad y la sabiduría. Para lograr un pensamiento pleno, es necesario ampliar la mirada, considerar múltiples perspectivas y liberarse de la trampa ideológica impuesta.

No está de más recordar que la rigidez mental y el estrés son dos grandes generadores de patología. En estas circunstancias, las personas inhiben partes de su pensamiento, lo que afecta tanto su realidad psíquica como su percepción.

 

 

Fuente:
www.clarin.com
18 /03 / 25
Compartir

También podrían interesarte

Más del Autor