La suposición de lo que debe ser disfrutar

Clarín 31/01/23

Por Jorge Ballario

En esta época del culto a la imagen y a la apariencia, y del predominio del mandamiento cultural que nos impulsa a gozar y a pasarla bien, muchas personas parecen estar más preocupadas por aparentar disfrutar que por hacerlo realmente. La supuesta objetividad del disfrute pasó a un primer plano.

Pensemos, por ejemplo, en la industria del turismo: ya se da una inusual y solapada competencia entre las personas para ver quien hizo el viaje más sofisticado, largo o lejano. Como la gente funciona con estereotipos reina la suposición de lo que es, o debe ser, disfrutar. Por lo tanto, se tiende, en ese ámbito, a una supuesta objetividad. Por ejemplo, se presupone una especie de equivalencia entre lugares de destino que posibilitarían goces similares.

Existe una parcial incapacidad o incredulidad para aceptar un disfrute por fuera de lo preestablecido, como si alguien que viajase a un destino más común estuviese condenado a un goce acotado, como si esa persona no hubiese podido disfrutar igual o más que los viajeros con destinos más prestigiosos.

La epidemia de pereza mental y los estereotipos de la época descuentan que si, por ejemplo, alguien viajó a Europa, gozó más que otra persona que haya vacacionado en su propio país. Sin embargo, la capacidad de disfrute de cada persona se halla vinculada a objetos y situaciones singulares que la estimulen. Es siempre una vivencia subjetiva. No obstante, se procura homogeneizarla y objetivarla, debido, especialmente, al interés que presentan las diversas industrias que lucran con la estupidez.

 

 

Fuente:
www.pressreader.com

 

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