Por Jorge Ballario
La Inteligencia Artificial (IA) se nos presenta como una herramienta poderosa para descifrar el complejo tejido de variables relacionadas con la salud. Nos ofrece la posibilidad de obtener un Riesgo Diferencial de Enfermar (RDE) adaptado a cada individuo. Esto significa una comprensión más profunda de las enfermedades y la personalización de las estrategias preventivas.
Si relacionamos la juventud con los accidentes viales, veremos que esa franja etaria se halla involucrada en un gran número de siniestros. Pero, si tuviésemos la posibilidad de incluir otras subcategorías -jóvenes impulsivos, alcoholizados, temerarios, desaprensivos-, podríamos ver cómo la inmensa mayoría de los accidentes recaería en los minúsculos grupos que concentren todas, o casi todas, las particularidades descriptas. No es tanto la juventud propiamente dicha, sino que son los impulsivos y alcoholizados, o los temerarios y desaprensivos, los ostentadores de la más elevada accidentabilidad.
Existe una fenomenal complejidad potencial y oculta -no estudiada detenidamente- en el inabarcable conjunto de variables genéricas y singulares, vinculadas a la salud y a la enfermedad. Seguramente que las grandes ausentes sean las variables más singulares de los individuos, las vinculadas a su psicología y a sus emociones.
La propuesta de utilizar la IA para cruzar información significativa, incluyendo aspectos psicológicos, permitiría evaluar riesgos diferenciales, casi hechos a medida para cada paciente. Este debería contestar sobre múltiples ítems. Esta información, una vez procesada y compartida en una plataforma proporcionaría un RDE ajustado a su realidad concreta, desafiando las generalizaciones tradicionales. Para aquellos con un menor riesgo, la posibilidad de eliminar o espaciar estudios invasivos se convierte en una realidad.
En resumen, la fusión de la IA y la exploración detallada de factores psicológicos marca un cambio paradigmático en la evaluación de riesgos de salud. Este enfoque más holístico no busca la certeza absoluta, sino reducir las probabilidades de enfermedad y transformar la atención médica en un proceso más personalizado.