El argentino tipo y los genios

Clarín 16/02/21 

Por Jorge Ballario

Hace poco falleció el gran genio del fútbol Diego Maradona. Indiscutiblemente fue una de las personas más importantes que surgió de esta inagotable cantera argentina de personalidades destacadas mundialmente. Creo que este fenómeno nos habilita a conjeturar, entre otras cosas, la existencia en el alma argentina de una especie de sed de gloria exaltada que impulsaría a muchos compatriotas a sobresalir en el área vocacional elegida. Sin embargo, este elevado deseo de trascendencia, si no es acompañado de otras valiosas cualidades, también contribuyentes al resultado deseado, puede desembocar en una farsa.

El “ser argentino” estaría atravesado, en mayor o menor grado, por esa sublime impronta de sobresalir, o hasta de sentirse un genio. Paradójicamente, el vocablo “ignorante” constituye un anagrama de la palabra “argentino”. Veamos ahora, en forma hipotética y humorística, las diferencias que existen entre un representante de ese “ser argentino” que denominaremos, “Él” y un grupo figurado de genios.

Los genios han hecho grandes aportes a la humanidad. Él también aportó, pero solo en su hogar.
Él, al igual que los genios, cree tener razón siempre. La diferencia es que ellos sí la han tenido.
Él, como los genios, posee una gran imaginación. La diferencia es que ellos la usan para elucubrar ideas trascendentes, y Él la usa para aburrir a su entorno.

Ellos poseen un narcisismo extraordinario… ¡Claro! Porque vislumbran, en el fondo de su ser, que están destinados a dejar una huella imborrable en el mundo. Él también posee un narcisismo extraordinario, pero nadie puede explicarse el motivo.

A los genios la información los transformó en sabios. A Él lo convirtió en alguien informado.
El tiempo también contribuyó para volverlos más sabios a ellos. A Él lo volvió más insufrible.

Los argumentos de ellos son tenidos en cuenta en todo el mundo. Los de Él, ni por sus familiares más cercanos.
Ellos consagraron sus vidas a sus excitantes vocaciones. Él, con su vida, excitó a los que lo rodean.

En las discusiones los genios se oponen sabiendo de qué se trata. Él se opone aunque no sepa de qué se trata.
Ellos con los datos correctamente hilvanados elaboraron complejas teorías y trascendieron su época. Él, con los datos, produjo simples disparates.

A los genios la gente los ama por sus contribuciones: son amorosos. Él es moroso: nos debe su obra genial.

 

Fuente:
www.clarin.com

 

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