Cultura ideologizada

La Gaceta 30/04/23

Por Jorge Ballario

Tenemos que hacer mil cosas por día para cumplir con esta cultura hiperquinética. Es una trampa gestada contra sus propios miembros. Pensemos en la astronómica cantidad de productos y servicios que existen.

Solo en el rubro tecnológico las empresas nos bombardean con nuevas aplicaciones y servicios para nuestros dispositivos tecnológicos. Sin que lo notemos, hemos venido realizando en nuestras vidas una formación paralela, como producto de las efectivísimas demandas empresariales. Sus artífices son los verdaderos héroes de esta película: nosotros, en líneas generales, somos simples zombis que se prestan al juego, sacrificando en esta cruzada tiempo y dinero, además de estresarnos.

Respecto de las comidas, pulula una ideología cientificista, que distingue entre los buenos alimentos y los malos. Si bien la diferencia es cierta, el problema se origina cuando la gente caricaturiza su percepción en función de esa distinción, y actúa en consecuencia, sintiendo culpa cuando ingiere el “alimento prohibido”, y muchas veces pagando su sentimiento culposo con malestares y disfunciones. ¿No es acaso una cuestión cuasi religiosa lo que se suele hallar en juego en ocasiones como estas? El efecto nocebo, es decir, la influencia sugestiva negativa que suelen sufrir las personas en esas circunstancias, es una comprobación científica, pero parece que se halla cajoneada.

La ideología cientificista puja por infiltrarse en casi todos los estamentos de la vida de los individuos. Para cada actividad humana existe una receta cientificista que procura instalarse en la cabeza de las personas. El credo cientificista sería como el manual de los electrodomésticos, pero aplicable a los individuos: mientras más se mimeticen con él, más domesticados quedarán.

 

 

Fuente
lagaceta.com.ar
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