Por Jorge Ballario
Estimado Juan Grabois:
En el acto de presentación de su libro en Mar del Plata, después de despotricar a los gritos a sus fantasmas encarnados en Milei, Bullrich y otros, usted cerró su discurso con un fervoroso “¡Viva la patria!”.
Me pregunto, señor Grabois: ¿a qué patria se refiere? ¿Es acaso una patria donde casi todos sean pobres, dependientes de punteros corruptos o de dirigentes como usted, que pertenece al grupo de los “sin votos” y con la imagen negativa por las nubes? ¿Esa es la patria que desea?
A juzgar por las casi dos décadas en las que sus socios políticos estuvieron en el poder y el país que dejaron tras de sí, parece que esa es precisamente la respuesta: un país hundido en la pobreza y las divisiones, sin una visión clara de futuro.
Por lo general, quienes gritan lo hacen porque carecen de razones sólidas que defender o de la grandeza para admitir errores. Reconocer las propias fallas es el único camino para generar ideas nuevas y viables. Sin embargo, usted parece atrincherado en un mundo mental arcaico, intentando imponer su vetusta visión mediante gritos e insultos.
Le hago un pedido, señor Grabois: ya que parece costarle tanto el diálogo civilizado, ofrezca un ejemplo concreto del tipo de país que desea para los argentinos. De los 195 países que existen en el mundo, seguramente habrá alguno que le sirva como guía para encaminarnos en esa dirección. ¿Es Cuba, Venezuela o algún otro?
Si no puede mencionar un modelo viable, su propuesta no es más que una utopía para un país que necesita, con urgencia, soluciones concretas.